Atesoro cosas que traen increíbles recuerdos a mi memoria, lágrimas a mis ojos y calor a mi alma. Cosas que recuerdan a personas diferentes que han marcado mi vida con el signo del amor en sus diferentes formas y expresiones.
Aquel rosario roto hecho de pétalos de flores, que te regalé precisamente yo. Me recuerda tu dulzura, tu cariño, tu respeto desde que era muy pequeña. La foto que te sacaste con aquel precioso vestido.
Las gafas rotas que usaste durante años cuando me leías el cuento de las «Mil y una Noches» y que me recuerdan como llevabas contigo una cuerda larga que atabas a un árbol para que yo pudiera saltar o esas canciones infantiles con juegos de manos que yo te enseñaba y tu aprendías como si fuera lo más interesante del mundo.
Rosita, el elefante rosa de peluche, que me regaste no recuerdo cuando pero que me trae recuerdos del amor que nos tenemos y del dolor de no haber podido ayudarte.
El colgante que tú te dejaste en casa cuando levantaste el vuelo dejando detrás de ti una ternura infinita y un recuerdo que, ahora mismo, está arrancando lágrimas de amor. La visera descolorida que nos hicimos con una foto en aquel avión de un parque de atracciones.
Esa alianza que nos compramos juntos en una tienda del aeropuerto que estaba en liquidación, que trae a mi memoria la complicidad, la diversión y el amor incondicional.
El jarrón que me regalaste por la inauguración de un nuevo hogar y que me recuerda que “más vale arrepentirse de lo hecho que estar pensando en lo que habría pasado si lo hubiera hecho.
La pulsera de hoja de yuca que me trajiste de uno de tus viajes y que me muestra que eres grande, grande.
Y tú, ¿qué cosas conservas que te hacen vibrar el alma?