¿Pecado?

¿Estar en un púlpito te hace acaso estar por encima del respeto a los demás?

Cuando se espera que tu espíritu sea más elevado que el del resto de los mortales ¿crees que puedes escupir inmundicia sobre el resto de las personas y sobre el dolor que acarrean en sus vidas?

¿Qué hay de la comprensión, caridad, empatía, solidaridad que se presupone cuando estás en determinado cargo?

¿Cómo se puede ensuciar lo que tantas personas de buen corazón hacen una labor encomiable de acompañamiento, de ayuda espiritual, de colaboración, de empatía de esa forma tan abominable?

Y lo visible que se hace alguien que escupe maldades habiendo tantas personas en su mismo trabajo que son fabulosas, encantadoras, solidarias, empáticas, cálidas…

El hecho de contar con un lugar privilegiado ¿te da derecho a ser insensible con tus congéneres?

Mi más profunda comprensión a todo el que tiene que vivir esa difícil circunstancia en sus vidas

El nivel de miseria del alma de los que pronuncian esas palabras es gigantesco.

¿Seguro?

Te veo y verte me recuerda que vivimos en modo automático hasta que algo se rompe en nuestra vida y nos deja en shock.

Seguro que le amabas y te levantabas corriendo todos los días de la cama sin darte mucho tiempo a mirarle, a besarle, a hacerle cosquillas, a darle los buenos días.

Seguro que, cuando volvías a casa, ibas corriendo de un lado para otro sin prestar mucha atención.

Seguro que os sentabais a comer juntos, pendientes del peque, de las noticias en la tele.

Seguro que, en ocasiones, por la noche cada uno veía una cadena de televisión, prestando atención a si el peque se despertaba.

Seguro que, a la hora de acostaros, cansados del trabajo, de las labores del hogar, del cuidado del bebé, caíais rendidos.

Seguro que la mayoría de los días eran repetitivos y un día…

Seguro que ninguno de los dos se imaginaba que un día uno dejaría de estar de repente.

Seguro que tu mundo se derrumbó y sin tiempo para llorarte tuviste que reconducir una vida que parecía estable y ya no lo es.

Seguro que, con el alma partida por la pérdida, tuviste que encargarte de cosas que te hacían sentir miserable.

Seguro que cuando miras a tu peque el alma se te rasga y en la garganta se te hace un nudo mientras tus ojos tratan de contener el mar de tu dolor.

Seguro que piensas en las cosas que abrías hecho, en las caricias que habrías dado, en los besos que ya no podrán llegar a destino, si supieras lo que iba a pasar

¿Cuántas cosas harías si supieses que tu gente no estarías mañana? ¿Cuántas cosas harías si supieses que mañana no estarías?

Poco a poco

Todos los días cuesta y no se ven los progresos todo lo rápido que desearía.

Suena el despertador y abro un ojo y pienso: cinco minutos más… y luego me digo VAMOSSSSS.

Me “arrastro” hacia la cocina y preparo un mini-desayuno y mi “café-no café”.

Me pongo los cascos y voy.

Voy a sufrir la recuperación día a día y me cuesta un buen golpe de fuerza de voluntad y unos “litros de sudor”.

No hay que pensar, como en muchas otras facetas de la vida, sólo ir y darle.

¿Me cuesta? Si, todos y cada uno de los días me cuesta.

¿Lo noto? Si, mejora poco a poco.

Y a ti ¿qué es lo que te cuesta hacer todos los días?.

Apariencias

Parecías tan moderno, tan encantador, tan comprensivo, tan juguetón…

Parecías tan moderno, tan simpático, tan colaborador…

“Ojalá yo tuviese uno así” llegué a oír.

Sólo los que dormían en el mismo espacio que tú sabían de tu transformación cuando cruzabas la puerta de casa.

Ahí te convertías en un tirano, al que todos temen y del que nadie les libra.

Ahí se oían los gritos de auxilio detrás de alguna puerta y el terror permanente.

Ahí te comportabas como un rey absolutista con el que ni siquiera se podía mantener una conversación intrascendente, a no ser que le dieses la razón en todo.

Esperabas que siempre te rindiesen pleitesía, que te pidiesen consentimiento para todo.

Ahí mostrabas que cualquiera que no estuviese de acuerdo contigo se convertía en un ser horrible, falto de respeto.

Ahí se te veía tu auténtico carácter: controlador hasta límites increíbles.

Ahí se vivía la alegría cuando no estabas: se bailaba, se reía, se cantaba… esperando que no fueras a aparecer en una hora no habitual.

Ahora veo también tu falta de empatía, de comprensión, de cualquier mínimo sentimiento.

Es el infierno que esconden algunas ventanas detrás de una pantalla muy bonita.

Soledad en compañía

Te veo todos los días sonreír, comparto espacio contigo y no lo ví.

Te imaginaba feliz con tu vida.

Cuántas veces imaginamos la vida de los demás y “cualquier parecido con la realidad es pura ficción”.

Hoy parecías necesitada de compañía y de comprensión.

He estado ahí, lo he vivido y sé que se oculta.

A veces un hogar no es más que una vivienda donde se comparte espacio.

Vivimos como si fuéramos simples compañeros de piso.

En ocasiones no sabemos quién es la persona con la que vivimos desde hace años.

Entramos en monotonía especialmente cuando la lucha te ha agotado tu espíritu.

Qué mala es la soledad en compañía.

¿Alguna vez te has sentido así?

El lobo

Todos los días veía esa cara amable que me sonríe en la calle. Siempre a la misma hora.

Todos los días a la misma hora, sin fallar ni uno sólo.

Juntaba valor para emitir algún sonido conciliador, para iniciar una conversación.

Cuando tenía que variar la hora seguía buscando, aunque sabía que no estaría y me preguntaba si mañana las miradas se cruzarían o cambiaría el recorrido.

Teníamos un tímido contacto visual de, apenas, unos segundos. Me miraba y yo correspondía, nos sonreíamos y nada más hasta el día siguiente.

Me imaginaba la persona que habitaba detrás de esa tímida sonrisa. Imaginé a una persona encantadora, divertida, amable…

Y ahora me aterroriza volver a casa…

Te siento distante

Te siento distante y no es por ti.

Te siento distante y es por mi.

Te siento distante desde entonces que el dolor me invadió.

Te siendo distante desde que te necesité y no estuviste.

Te siento distante desde que te posicionaste.

Te siendo distante y no lo estabas.

Te siendo distante y me gustaría que fueras feliz.

Te siendo distante y no sé cómo acercarte.

¿Tú has experimentado el sentir a alguien distante a pesar del cariño?

Arrepentimiento

Más vale arrepentirse de algo que preguntarse toda la vida ¿qué habría pasado si…?.

Eso me dijiste y no, no lo he cumplido en ocasiones pero otras SIIIIIIIIIIIIIIIIII.

No me arrepiento de haber “probado” la sensación de sentir que puedo tener atractivo para otros.

No me arrepiento de haber bailado hasta que me dolieron los pies (porque sí me dolieron).

No me arrepiento de haber entrado descalza en casa.

No me arrepiento de haber abandonado lo que no me dejaba vivir.

No me arrepiento de haberme alejado de lo que no podía abandonar.

No me arrepiento de haber mantenido la relación (no siempre todo lo bien que debería) contigo.

No me arrepiento de mantener en mi vida personas que dan calor a mi alma.

No me arrepiento de cada cálido abrazo dado.

Papaíto

Te quise, te quiero y te querré. Tu recuerdo es un referente, un consejero para mí y produce un calor increíble en mi alma.

Fue un hombre cariñoso.

Fue un hombre dulce.

Fue un hombre divertido.

Fue un hombre protector.

Fue un compañero de juegos a pesar de los años.

No pensé que fuera a encontrar nadie que se te pareciese ni de lejos, pero…

Tu llegaste a mi vida y elegiste ser un papaíto.

Elegiste ser un protector, un cuidador y un lugar al que regresar.

Eres un hombre cariñoso

Eres un hombre dulce.

Eres un hombre divertido.

Eres un hombre protector.

Ahora lo veo y veo que, como tú, se ha convertido en un papaíto.

Es un hombre cariñoso

Es un hombre dulce.

Es un hombre divertido.

Es un hombre protector.

Hombres inteligentes, valientes, dulces…

Gracias PAPAÍTOS