Después de una pausa me pregunto en qué momento hemos creído ser absolutamente inmortales… Vivimos como si siempre hubiese un “el año que viene”, “mañana lo hago”, “eso lo dejo para luego” y un largo etc. que, parece, que nos confirman que ahí estaremos mas tarde y de repente…
Nos comportamos como si siempre hubiese otra oportunidad para solucionar nuestros problemas, o para apartar definitivamente a personas que no nos hacen bien, para hablar con personas que amamos y que, por alguna cosa sin mucha importancia, fuimos dejando atrás.
Vamos por la vida como si dispusiésemos de una capa de superpoderes que nos hace indemnes, inmortales.
Vivimos en un nivel de soberbia tal que ni siquiera lo pensamos, lo damos por hecho.
De repente la torta que te dan resuena en Nueva York y la vida te muestra tu fragilidad, te enseña que, a lo mejor, más tarde no puedes decir otro “te quiero” o “lo siento”.
Por si no hay un “mas tarde” ahí van mis mensajes: a ti GRACIAS por haberte ido, a ti perdóname, a ti TE QUIERO, a ti VETE A DAR UNA VUELTA… que yo me voy a cantar a gritos y a bailar como pueda (cosa que hace tiempo que no hacía).
¿Tú cómo vives?
