Cada día que pasa toca aprender de la vida, a jugártela, a olerla, a saborearla, a tocarla, a oirla, a disfrutarla, a sufrirla, a sonreirla, a llorarla… En resumen a vivirla.
Toca aprender nuevos roles, aún cuando no parecen más que una extensión de los anteriores, una mezcla de los roles ya adoptados y los nuevos.
Toca ver cómo los bebés han pasado a adolescentes, luego a adultos, forman pareja (que incorporas a los afectos) y luego tienen sus propios bebés y se te parte el alma del amor que sientes por cada uno de ellos.

A veces la vida te atropella como un tsunami y te parte el alma, te rasga, te duele. Entonces toca tragar saliva y enfrentar el dolor e intentar ser un poco crítica con lo que has estado haciendo o cómo has decidido vivir y cómo esto ha afectado a la vida de los demás.
Una vez ahí, deja que pase tiempo para ir colocando cada sentimiento, valoración, actitud en su sitio y ver cómo evoluciona.
¿Cómo lo has vivido tú?


