Crecer con la vida

Cada día que pasa toca aprender de la vida, a jugártela, a olerla, a saborearla, a tocarla, a oirla, a disfrutarla, a sufrirla, a sonreirla, a llorarla… En resumen a vivirla.

Toca aprender nuevos roles, aún cuando no parecen más que una extensión de los anteriores, una mezcla de los roles ya adoptados y los nuevos.

Toca ver cómo los bebés han pasado a adolescentes, luego a adultos, forman pareja (que incorporas a los afectos) y luego tienen sus propios bebés y se te parte el alma del amor que sientes por cada uno de ellos.

A veces la vida te atropella como un tsunami y te parte el alma, te rasga, te duele. Entonces toca tragar saliva y enfrentar el dolor e intentar ser un poco crítica con lo que has estado haciendo o cómo has decidido vivir y cómo esto ha afectado a la vida de los demás.

Una vez ahí, deja que pase tiempo para ir colocando cada sentimiento, valoración, actitud en su sitio y ver cómo evoluciona.

¿Cómo lo has vivido tú?

Aquí, encontrándome

He estado bastante desaparecida, luchando entre la tristeza del abandono de un modo de vida que no recuerdo cuando empecé y que ya no podía seguir, las ganas de tomarme un año sabático y la culpabilidad por todo lo que no hice. Pero aquí estoy buscando mi propio Norte.

Subiendo el volumen

Hay veces que hacer lo que tienes que hacer ocasiona un terrible dolor, un inmenso sentimiento de culpa, un desgarro inimaginable para los que te ven. Hace poco que he comenzado con este blog, que no deja de ser un experimento, y que espero que ahora me sirva de catalizador y que pueda ayudar a alguien más. Se me llenan los ojos de lagrimas mientras escribo y voy a dar las gracias a todas las personas que me han acompañado hasta ahora, también a aquellas con las que no me he llevado bien porque me han permitido explorar mi propio yo. Pero, a esa familia que cambia de nivel en mi vida: GRACIAS.

Por eso y por mucho más me encuentro aquí SUBIENDO EL VOLUMEN de la música para que me ayude a mitigar el dolor.