
Hoy va por ti que eres parte de mi pasado, presente y futuro. Tocó y sé que nada de lo que te diga puede minorar el rasgar de tu alma. Sólo deja que participe de tus dolores de cabeza, de tus noches sin dormir, de tus “cara…” y si lo necesitas o lo quieres de tus lágrimas. Sólo deja que esté ahí. Haré lo mejor que sepa y pueda.
Tocó y no es la primera vez. Se me parte el alma por no poder evitarte este golpe. Lamento que, además, tengas que ver por segunda vez que no todo lo que reluce es oro y que no todo el mundo que parece amigo está cuando hace falta.
Deja que intente alegrarte el día: Bon día, bon día, bon día. Bon día a la matí…”




